Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti. (Parte V)

marzo 21, 2009 1 comentario

Intereses especiales / énfasis de la clase

Un profesor de danza sólo puede enseñarte lo que sabe. Así, el énfasis de la clase variará de profesor en profesor, de acuerdo a sus diferentes antecedentes. Cada uno destacará distintos aspectos de la danza. Debes estar consciente de que todas éstas son opciones – no respuestas inflexibles – y trata de encontrar un maestro que tenga intereses y objetivos similares a los tuyos.

Por ejemplo, algunos instructores refuerzan tu resistencia, otros enfatizan el estilo y el fraseo musical. Algunos enseñan a observar y repetir con exactitud los movimientos, otros promueven la interpretación individual. Puedes aprender con un profesor a bailar con suavidad y control, en tanto que otro pueda exigir que se corran riesgos para hacer progresar físicamente. Un instructor puede enseñar a usar bien los brazos; otro, ser excelente en la enseñanza de giros; otro, dar una buena percepción de líneas. Algunos maestros, principalmente coreógrafos, son geniales en la creación de hermosos movimientos para las clases.

Variables de la enseñanza

Velocidad

Aunque en general los profesores de orientación activa dan clases más rápidas que los analíticos, cada profesor tiene su velocidad o ritmo característico. Seguirlo es como montar sobre una ola en el mar. Si te llega demasiado rápido, te abruma; si es demasiado lento, te quedas estático. Pero si la ola te pilla a la velocidad justa, su ímpetu te llevará mucho más lejos de lo que podrías llegar con tus solas facultades. Algunos instructores enérgicos dan clases vigorosas de principio a fin; otros empiezan lento y llegan gradualmente a un tope de intensidad; y otros cierran la lección con un ejercicio lento. Por supuesto, los cursos muy concurridos y las clases para principiantes necesitan transcurrir lentamente a pesar del profesor.

A medida que ganes experiencia, sabrás a qué velocidad trabajas mejor. La velocidad de una clase no debería ser tan lenta como para que tus músculos se enfríen entre ejercicios, ni tan rápida que te haga sentir no preparado.

Ritmo contado o no contado

Hay dos formas de enseñar ritmos de danza: Contando o manteniendo el compás con sonidos vocales u otros. Algunos bailarines encuentran que contar el ritmo de un movimiento ( Cinco, Seis, Siete Y)  les da un claro marco para aprender.

Otros alumnos, que se enredan con los números y les cuesta memorizarlos, prefieren un maestro que mantenga el pulso cantando, chasqueando los dedos, palmoteando o algo similar. Este método permite al bailar sentir la música y recibir el ritmo directamente en su cuerpo sin necesidad de calcularlo mentalmente.

Diferencias de procedimientos

Algunos maestros trabajan ciertos pasos o movimientos en determinados días de la semana. Otros diseñan clases cuya dificultad va aumentando a medida que avanza la semana. E incluso hay otros que cada día agregan un paso más a la larga combinación del final de la clase, de modo que ya el viernes los alumnos han aprendido una rutina completa. Todas estas estrategias exigen una asistencia diaria y pueden presentar problemas a los bailarines que no estudian con frecuencia.

“Los buenos profesores de baile lo son por conocimiento y convicción, no son bailarines desilusionados, ni siquiera bailarines exitosos en ejercicio que pueden ser retirados por las constantes exigencias de una carrera de actuación. El ejecutante que no puede enseñar puede ser tan perturbador como el que desconoce el tema. No siquiera todos los grandes coreógrafos son buenos maestros, aunque puedan servir de inspiración a quienes están lo bastante avanzados como para beneficiarse con el consejo de un maestro.”  Agnes De Mille.

Química

Nunca subestimes el efecto que tiene en ti la personalidad de tu profesor. Asegúrate de sentirte a gusto con la persona que dirige la clase. En la clase de baile, como en la vida, algunas relaciones se arraigan y otras no. Trata de encontrar un maestro que te hable, alguien a quien respetar como profesor y en quien confías como persona. El sentido del humor ayuda. Y sxiempre querrás hacer lo mejor para un profesor que demuestra con franqueza que se interesa. A menos que se trate de un mesías a toda vela, no hay razón para soportar a un instructor aburrido, insultante y temperamental.

La edad es un aspecto de la química profesor-alumno que a veces se pasa por alto. Los profesores mayores han tenido años de experiencia para desarrollar y refinar sus métodos. Los buenos adquieren una serenidad y claridad sobre la enseñanza y pueden ver rápidamente a través del meollo de un problema. Los profesores que han dejando confortablemente atrás su carrera de actuación se sienten menos tentados a competir con los alumnos y, lo que es terriblemente importante para un bailarín joven, sirven como vínculos vivientes con la tradición.

Los profesores jóvenes tienen energía y condiciones físicas para ofrecer. Su capacidad para demostrar la plenitud de un movimiento ayuda e inspira a la vez. Las clases de instructores jóvenes reflejan los gustos actuales y los progresos técnicos. Si tú mismo eres joven, puedes sentirte más cómodo con un profesor con el cual sientes más afinidad.

Hay tanta diversidad de profesores como de personas. Sabrás de forma instintiva cuando encuentres el adecuado para ti. Acepta tus reacciones viscerales.

“Jamás digas a alguien que no tiene talento”, aconsejaba Martha Graham a su amiga Agnes De Mille cuando ambas eran coreógrafas novatas. ” No puedes decirlo. No lo sabes.”

* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres.  Autora: Ellen Jacob


Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti. (Parte IV)

marzo 16, 2009 2 comentarios

El Profesor Analítico

En contraste con el método intuitivo y de orientación activa, los profesores analíticos trabajan lenta y cuidadosamente, recalcando la forma correcta y la técnica. Sus clases comienzan con un largo y completo calentamiento y avanzan sistemáticamente desde allí.

Un profesor analítico da instrucciones precisas y trabaja para obtener resultados precisos. Demuestra en detalle la mecánica de los pasos y habla sobre el propósito de los ejercicios y los principios de los movimientos que los respaldan. Además, puede ofrecer explicaciones anatómicas o sugerir varias imágenes mentales para ayudarle a lograr la justa calidad y dinámica de los movimientos (como “imagina que estás saltando una valla sobre el lomo de un caballo”, para que sientas la excitación y suspenso de un salto). El enfoque mecánico del profesor analítico se orienta a dar a los alumnos una clara comprensión del movimiento para que tengan un firme control y por ende una técnica confiable. Favorece los ejercicios simples a fin de que los bailarines puedan tomarse el tiempo para sentir qué está sucediendo con sus cuerpos y trabajen de forma deliberada. Estos se pueden practicar varias veces. Aunque la repetición puede parecer tediosa, fija los movimientos en los músculos y afirma la fuerza y también la confianza.

anal

El análisis es un paso intermedio entre ver el movimiento en el cuerpo de otro y hacerlo funcionar en el tuyo. Te da un conjunto explícito de reglas para que no tengas que apoyart únicamente en tus facultades de observación o la ejecución de tu maestro.

A la larga, los alumnos de profesores analíticos pueden percibir y corregir sus propios errores.

“Ella te enseña a conocer lo que estás haciendo. No sólo repites y haces ejercicios. Te da confianza en ti mismo. Yo sé que lo que ella me he enseñado, puedo enseñérselo a otros.” Sally Willson acerca de su maestra M. Craske

Pero el enfoque analítico, tal como el activo tiene, sus peligros. El análisis excesivo tiende a paralizar el movimiento una vez iluminado como arte. Una clase con demasiada charla y repetición pierde impulso, y la espera entre ejercicios es demasiado larga, los músculos se enfrían y no pueden funcionar eficientemente. Los alumnos forzados a pararse en torno al maestro pueden no lograr el entrenamiento que quieren y necesitan. La danza es sobre todo una actividad física, y para que sea eficaz, el profesos analítico debe mantener un sano equilibrio entre pensamiento y acción.

Globalmente, los profesores analíticos son mejores para los principiantes porque sin fáciles de seguir y dejan más tiempo para practicar. Con este tipo de profesor hay menos oportunidades de desarrollar malos hábitos o lesiones, y los métodos analíticos establecen una base más sólida para los estudios más avanzados.

Los profesores analíticos con frecuencia son bailarines que han tenido que superar dificultades físicas y, como tales, comprenden mejor cómo trabajan los diferentes cuerpos. Por eso los alumnos que tienen problemas como curvatura vertebral, músculos y tendones rígidos o tensión crónica hacen bien en estudiar con ellos; lo mismo sucede con los bailarines que están recuperándose de lesiones o poniéndose en forma después de una licencia.

* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres.  Autora: Ellen Jacob

Próxima entrada: Intereses especiales/énfasis de la clase.

Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti. (Parte III)

marzo 1, 2009 1 comentario

El Profesor Con Orientación Activa

A menudo él mismo es un notable bailarín; el profesor así orientado enseña casi exclusivamente con la demostración. Sus clases están repletas de movimiento. No es dado a las largas explicaciones, ni analiza los pasos; los presenta a tempo, más o menos como deben presentarse en el escenario. Las frases de danza se demenuzan en movientos más simples o más lentos sólo para las clases con principiantes, o cuando se hace notorio que los alumnos son incapaces de seguirlas.

Este tipo de profesor prefiere mantener su clase en constante movimiento. Si interrumpe el flujo de movimiento es sólo para dar breves instrucciones generales o corregir errores flagrantes. Ocasionalmente repite un ejercicio más de una vez. El tiempo acelerado de una clase activa no te da mucho tiempo para pensar. Aprendes observando y haciendo, por ensayo y error, por imitación e intucición. Tienes que lanzarte adentro y confiar en los instintos de tu cuerpo – que es en realidad todo el asunto.

En esas clases te encontrarás bailando más pronto, aunque con poca perfección. Mostrando multiples pasos y combinaciones y esperando que tú lo sigas, el profesor te hace balancear, cambiar peso y recorrer el espacio como si nada. Dada la inherente continuidad de este método de enseñanza , su clase se parece  a una actuación; atrapa tu energía y el espíritu de la danza que te rodea. Aprendes bailando, en vez de simplemente aprender a bailar. Estas lecciones pueden ser regocijantes e inspiradoras. Te hacen querer bailar.

El profesor activo puede hacer mucho bien a los alumnos que ya tienen un conocimiento básico de la técnica y de sí mismos como bailarines.

Pero lo rápido no es siempre lo mejor, y el enfoque de orientación activa tiene sus deficiencias, en especial para los principiantes. El éxito de este método depende eb gran medida de la capacidad del profesor para dar un buen ejemplo y de la capacidad de observación e imitación de los alumnos. Si un profesor activo es un modelo mediocre, los principiantes probablemente absorberán sus malos hábitos y manías personales sin aprender ningún principio técnico utilizable. Incluso cuando el modelo es bueno, el enfoque activo no permite que los discípulos con un mayor conocimiento consciente de los movimientos rindan resultados consistentes. Por agudo que sea su sentido de observación, el progreso constante no emana sólo de observación y la experiencia no analizada, y al menos para los estudiantes serios, a la larga esto es muy frustante. Más aún, en una clase vertiginosa, hay escasa oportunidad para que los bailarines profundicen y refinen su trabajo.

Por consiguiente, el orientador activo puede hacer mucho bien a los alumnos que ya tienen un conocimiento básico de la técnica y de sí mismos como bailarines. Sus métodos son particularmente eficaces con quienes han estado trabajando muy tiesamente y necesitan soltarse y bailar. También es bueno para los bailarines que están comenzando a actuar, porque les desarrolla su vocabulario y velocidad para captar nuevos movimientos.

Con un instructor de orientación activa se puede trabajar el estilo y el fraseo musical, lograr resistencia y aprender a medir la energía simplemente bailando mucho.

* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres.  Autora: Ellen Jacob

Próxima entrada: El profesor analítico.

Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti. (Parte II)

febrero 7, 2009 2 comentarios

¿Qué hace que un profesor sea recomendable para tí?

Tener un buen maestro no es suficiente. Lo que hace que un determinado profesor de baile sea bueno para ti es, primero de todo, su capacidad para reconocer tus singulares cualidades y cultivarte como bailarín. Una manera en que lo demostrará es prestándote atención y alentándote. Todo bailarín necesita este tipo de cuidado personal para desarrollarse.

Incluso los buenos profesores no siempre pueden beneficiar a todos los alumnos, porque muchas cosas dependen de cuán bien trabajen juntos. A veces se erigen barreras intangibles debido a diferencias individuales de personalidad y estilo de movimiento. Incluso puede que sea excelente para otros, sin embargo, sus métodos de enseñanza pueden no ser adecuados a la forma en que aprendes. Puede que tengas que experimentar con varios profesores antes de encontrar el mejor.

Hasta entonces quizás tengas que elegir sólo entre las oportunidades disponibles, establecer prioridades y hacer algunas concesiones. Cuando encuentras al profesor que te gusta, quédate con él, ya que sólo a través del contacto regular podrá ayudarte. A medida que progreses y cambies, quizás también desees cambiar de maestros de danza. Y en ciertas etapas de tu desarrollo puede que quieras estudiar con más de un profesor para satisfacer todas tus necesidades e intereses. En cuanto a los profesores, hay unas cuantas reglas fijas, pero algunas consideraciones generales te ayudarán a conseguir el apropiado para ti.

Existen al menos dos tipos diferentes de profesores de baile: los que enseñan principalmente con el ejemplo, y los que analizan y explican.

Existen al menos dos tipos diferentes de profesores de baile: los que enseñan principalmente con el ejemplo, y los que analizan y explican. Denomino a los primeros profesores de orientación activa y a los últimos con orientación analítica. Sus métodos corresponden a las diferentes formas básicas con las que aprendemos. Enfrentados con el aprendizaje de un nuevo idioma, por ejemplo, algunos lo hacemos mejor embulléndonos en la conversación, mientras que otros necesitamos estudiar el vocabulario y las reglas gramaticales antes de intentar hablarlo. Así como hay personas que tienen oído para los idiomas, algunos bailarines tienen ojo para los movimientos y pueden absorver rápidamente movimientos no familiares. Otros requieren un enfoque más cuidadoso.

Es poco usual un maestro que tenga igual pericia en la orientación activa y en el método analítico, aunque la mayoría de los buenos profesores de baile adaptan sus enfoques a las necesidades de sus alumnos combinando elementos de ambos.

* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres.  Autora: Ellen Jacob

Próxima entrada: El profesor con orientación activa y el profesor analítico.

Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti. (Parte I)

enero 31, 2009 4 comentarios

“A veces creo que hay más profesores malos en la danza que en otras expresiones del arte. Existe una gran tendencia a aprovecharse de la ignorancia de la gente, ya que es imposible hacerse un juicio acerca de un profesor a menos que sepas algo de danza.” “Creo que lo mejor, cuando se busca un maestro de baile, es pedir consejo a un profesional conocido, un bailarín con experiencia. Si admiras a una bailarina, averigua dónde estudió o escríbele directamente.”

George Balanchine

Los profesores pueden generar confianza o socavarla con una palabra hostil. A veces los profesores que no saben ayudar le echan la culpa a tu falta de talento. Tu elección de profesor es más crucial que la escuela de baile a la que asistes o incluso el tipo de danza que practicas.

Un buen maestro es un buen alumno que está aprendiendo constantemente

¿Que hace el buen profesor?

Aunque no necesita ser un bailarín brillante, un buen profesor demuestra claramente que es capaz de hacerse comprender a cabalidad. Infunde en su clase un sentimiento por la música y da un movimiento que es vigorizador y agradable de hacer. Es indispensable tener un agudo ojo crítico y saber cuando y cómo hacer correcciones que sean bien aceptadas.

Pero el papel del profesor va más allá de las simples instrucciones de decirnos qué pie poner frente a otro y cómo. Sin duda, su propio entusiasmo es una de las cosas más valiosas que tiene para ofrecer. Una y otra vez he oído decir a bailarines que sus primeros maestros podían fallar un poco en la técnica, pero lograban transmitir un amor lo suficientemente fuerte por el baile, que hacía crecer a sus alumnos y estimularlos a buscar otros instructores que los hicieran avanzar aún más. Inspirar, generar energía y entusiasmo es parte vital del trabajo del profesor. Día tras día estimula y elogia los mejores esfuerzos de sus alumnos, haciéndoles sobrepasar sus capacidades actuales.

En contraposición a una mera enseñanza de pasos, un buen profesor enseña a aprender. Muestra como observar un movimiento y adaptarlo a nuestro propio cuerpo. Es también un poco psicólogo, que sabe cuando presionar a un bailarín demasiado cauteloso o cuando frenar a otro demasiado ambicioso. El buen maestro de baile abre perspectivas, ayudando a los bailarines a conocerse mejor a sí mismos y revelándoles constantemente nuevas vías de crecimiento.

Un buen maestro es un buen alumno que está aprendiendo constantemente.

Además, nos deja una filosofía, un juego de valores por los que hay que luchar y que provienen de nuestro propio sentido de qué es interesante e importante en la danza. Muchos despueés de haber estudiado con él, te darás cuenta de que sigue acompañándote algo de su visión del baile, que tú ya has tomado y hecho tuya.

* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres.  Autora: Ellen Jacob

Próxima entrada: ¿Qúe hace que un profesor sea recomendable para tí?



 

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