
“El bailarín con convicción tiene poder; la mera fé superior del bailarín en el trabajo ha “salvado” muchos bailes de baja calidad. Si crees en tí mismo, los demás probablemente también lo harán.”
Doris Humphrey
La confianza en uno mismo quizás sea el factor psicológico que más influye en una actuación de danza. La confianza en uno mismo dentro de la danza puede definirse por la solidez de la fé que tengan los bailarines a la hora de aprender y de ejecutar una técnica o de representar un determinado papel. La confianza de los bailarines en sí mismos es crítica, porque aunque tengan capacidades físicas y técnicas para actuar, si no se creen que pueden hacerlo bien no utilizarán sus habilidades. Por ende, no sólo hay que aprender a habilidades técnicas y artísticas; también hay que adquirir la confianza en la capacidad de ejecutar dichas técnicas.
Los problemas de confiar poco en uno mismo
La confianza en uno mismo está muy relacionada con la ansiedad. Los bailarines que confían mucho en sí mismos pueden relajarse durante una actuación y pueden bailar bien, mientras que aquellos que confían poco en sí mismos se ponen ansiosos, lo que perjudica sus actuaciones.
La poca confianza conduce a un diálogo interno negativo y destructor: “Simplemente no puedo aprender este nuevo movimiento.”, ” Sé que voy a fallar en la actuación de mañana”. Esta negatividad lleva a un círculo vicioso de poca confianza en uno mismo y un bajo rendimiento.
El ciclo comienza con las dudas sobre nuestras capacidades. Después se deja de bailar respecto a nuestras posibilidades. La inadecuación del rendimiento confirma las dudas iniciales, por lo que la confianza en uno mismo sigue disminuyendo. Como consequencia, cada vez se actúa peor. Al final los pensamientos negativos y el bajo rendimiento se retroalimentan hasta hacerte creer que ya no eres capaz de actuar.
La falta de confianza en uno mismo produce emociones negativas, como depresión, rabia, culpa y frustación, y todas ellas perjudican la actuación. Depresiones y frustaciones en las clases y ensayos que hacen que no se aprenda nada nuevo.
Los bailarines con poca confianza en sí mismo tienden a concentrarse en cosas negativas o irrelevantes en vez de aquellas que les permitirían rendir al máximo.
En una audición por ejemplo, pensar en la competencia de los demás bailarines, en el miedo a bailar mal y en la decepción de otras personas si no se consigue… en su lugar, habría que concentrarse en la técnica y en la maestría requeridad para el papel.

En resumen: Un bailarín con talento y poca confianza en sí mismo, se puede ver atrapado en un círculo vicioso de pensamientos negativos y bajo rendimiento; estar lleno de ansiedad, depresión y frustación, y ser incapaz de concentrarse adecuadamente. El efecto lamentable de esta cadena es dejar de estar motivado por la danza, no disfrutar en clase, ni en los ensayos o actuaciones y, básicamente, dejar de diverstirse bailando. Y como la danza ya no le gratifica, lo más probable es que lo deje.
* Extraido del libro: Psicología de la Danza Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor
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No todos los bailarines se motivan por las mismas cosas. Sus motivos para ensayar y actuar son diversos. Algunos bailan porque quieren destacar en ese campo; otros bailan por razones sociales (para estar con sus amigos), y otros participan por la satisfacción de dominar el arte de la danza. Todos estos bailarines están motivados, pero la causa de su motivación varía.
En primer lugar, la motivación influye en la paricipación. Los bailarines se sienten atraidos por otras muchas actividades, y si no se motivan en las clases, los ensayos y las actuaciones sus deseo de seguir bailando disminuirá.
En segundo lugar, la motivación influye en el rendimiento. Los bailarines muy motivados dedicarán tiempo y esfuerzo a mejorar su rendimiento.

” Un bailarín que tema el esfuerzo y que se disguste por el trabajo y el fracaso debería dejarlo inmediatamente. Es realmente duro y si no le añades placer, si no te emocionas ni te inspiras con ello, entonces no es para tí.”
Agnes De Mille
Síntomas de motivación alta y baja
Síntomas de motivación alta
Los bailarines muy motivados se caracterizan por un alto nivel de energía. Suelen entusiasmarse con las clases y los ensayos, y muestran un verdadero interés por aprender nuevas formas de mejorar. Suelen ser los primeros en llegar y los últimos en marcharse, invierten el 100% de esfuerzo y tiempo extra en aprender nuevas técnicas o en ensayar un papel. A los bailarines muy motivados no les gusta robarle tiempo al entrenamiento; estos bailarines completan siempre todas las partes del entrenamiento y quieren seguir entrenando a pesar de estar enfermos o lesionados.
Síntomas de motivación baja
Los bailarines que carecen de motivación muestran poca predisposición para las clases o los ensayos y hacen lo mínimo requerido, invirtiendo rara vez todos sus esfuerzos.
Estos bailarines se toman días libres innecesariamente y acortan sus entrenamientos. Utilizan lesiones pequeñas o enfermedades inexistentes para saltarse clases o ensayos. Por último, sus objetivos suelen ser confusos, fáciles de conseguir o inalcanzables.
“Lo esencial en la disciplina de la danza es la devoción, una devoción firme y decidida a la labor; una devoción que no sólo posibilita que la clase no se reduzca a una hora y media de gimnasia o, todavía peor, a un esfuerzo penoso, sino una devoción que permite que la disciplina que implica la danza se convierta también en danza…”
Merce Cuningham

El desarrollo y el mantenimiento de la motivación de los bailarines es una de las tareas más importantes del profesor o coreógrafo. Sin la motivación adecuada, los bailarines no estarán ben preparados y, como consecuencia, no rendirán al máximo.
* Extraido del libro: Psicología de la Danza Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor
Próxima entrada: La confianza en uno mismo.
* (En este libro, que recomiendo a todo aquel que baila y sobre todo a profesores y coreógrafos, puedes encontrar un gran número de técnicas que permiten fomentar y mantener la motivación en los bailarines.)

“Mi intención es trabajar por la danza del futuro. No sé si tengo las cualidades necesarias; tal vez no tenga genio ni talento ni temperamento. Pero sé que tengo Voluntad; y la voluntad y la energía a veces valen más que el genio, el talento o el temperamento”
Isadora Duncan
Algunos bailarines lo tienen todo aparantemente (fuerza, técnica, maestría) y, sin embargo, no explotan todo su potencial. Otros bailarines aparentemente carecen del talento requerido y, sin embargo, llegan a un nivel más alto.
¿Por qué unos bailarines triunfan ante las difilcultades y otros no cumplen las expectativas? Una de las cualidades que podría diferenciar a los bailarines es su motivación.
“Yo tenía una voluntad que eliminaba cualquier obstáculo del camino para llegar a ser la mejor bailarina. Gradualmente (…) había invertido todos mis sueños, mis esperanzas y mis energias en definirme como bailarina.”
Twyla Tharp
¿Qué es la motivación?
La motivación, en su sentido más básico, implica la habilidad de emprender una tarea y persistir en ella. Aplicada a la danza, la motivación es la capacidad que tienen los bailarines para persistir ante el aburrimiento, la fatiga, el dolor y el deseo de hacer otras cosas. La gran importancia de la motivación reside en que es el único factor relacionado con el rendimiento controlable por los bailarines.
En la calidad de una actuación influyen tres factores: la motivación, la capacidad y la dificultad de la tarea. La capacidad y la dificultad de la tarea no pueden cambiar en un corto espacio de tiempo. Sin embargo, la motivación puede aumentar o disminuir en cualquier momento.

A nivel más práctico, la motivación implica que los bailarines pongan en su preparación el 100% de su tiempo, su esfuerzo, su energía y su concentración. De un modo simplificativo, significa hacer todo lo posible por convertirse en los mejores bailarines.
“Ser bailarina fue un acto de compromiso total que me costó no menos que todo.” Martha Graham
La motivación influye en varios aspectos importantes.
Uno de ellos es la condición física, que en gran medida se beneficia cuanto más motivado esté el bailarín para invertir tiempo y esfuerzo en el ejercicio. Los ensayos técnicos en el estudio son otro de los aspectos sobrelos que influye mucho la motivación. La preparación mental depende aún más de la motivación, pues no se suele incluir en los programas de formación.
Por último la excelencia de la danza exige un estilo de vida comprometido. La motivación influye en las elecciones del estilo de vida en relación al sueño, la dieta, los horarios, la familia y las relaciones sociales, el alcohol, las drogas y el consumo de cigarrillos.
“Las personas que tienen más talento suelen ser las más conscientes de sus deficiencias y las más dispuestas a trabajar duro para superarlas.”
Lee Strasberg

La motivación inicia una importante progresión que influye en la preparación total y en el proceso del rendimiento. Como consecuencia, la motivación es el punto de arranque de la pirámide de la actitud escénica y arranca así el proceso que conduce al desarrollo de la actitud escénica en los bailarines.
* Extraido del libro: Psicología de la Danza Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor
Próxima entrada: Identificación de la motivación individual. ( ¿Qué te motiva a bailar? )

Estar de gira es muy emocionante pero también estresante. Quieres sentirte lo mejor posible para actuar pero comer bien lejos de casa puede ser un gran desafio. Tener un plan puede ayudar a conseguir una dieta equilibrada más facilmente cuando se trata de comer en restaurantes que no conocemos o comidas que normalmente no solemos comer o no estamos familiarizados con ellas.
La mayoria de los bailarines no siguen una rutina que se base en tres comidas al día. El desayuno es una obligación tanto si estes en casa o trabajes fuera, pero trás esa primera comida, la cosa se pone dificil.
Puedes llevar aperitivos y sobras de otros aperitivos cuando estás en la ciudad, cosas que puedes comer en “cualquier sitio”. Hacer esto puede resultar útil si estás ensayando todo el dia, estando de gira dificilmente tienes mucho tiempo.
Por eso, encontrar el combustible correcto para tener una actuación satisfactoria en todos los sentidos es una prioridad.

Cuando viajes, haz una búsqueda en las guias de la ciudades que vayas a visitar, localizando los locales que ofrezcan comidas que puedan entrar en tu dieta. Centrate en las proteinas y los carbohidratos, así como las patatas, carne baja en grasa (pollo, pavo y ternera), arroz y pasta, y no olvides no añadir ningún tipo de salsa o mantequilla.
No es conveniente que comas ensaladas o fruta junto antes de una actuación, son alimentos que no te sostienen por mucho tiempo y además tienden a hinchar al bailarín!
Cuando estás de gira, los vegetales tampoco son la respuesta, el proceso digestivo puede ocasionar algunos problemas. Come alimentos altos en calorías y bajos en grasa sólo por esta vez. No quieres retortijones de estómago o pesadillas digestivas justo antes de salir al escenario!
Recomendaciones:
- Lleva contigo aperitivos que puedas comer entre las principales comidas.
- Algunos de los alimentos que son fáciles de transportar son barritas energéticas,pretzels,fruta y sopas secas, cereales, raciones individuales y barritas de higo.
- Toma siempre tu desayuno.
- Bebe abundante agua.
- Asegúrate de tener siempre a mano algun alimento como fruta, bollos o algún panecillo.
- Lleva agua de sobra o bebidas enérgeticas contigo.
- Mete barritas energéticas y caramelos o sobres de azúcar en tu maleta para casos de emergencias.

En los ensayos generales e importantes, los bailarines tienden a olvidarse de comer. Por esta razón, cuando estés de gira – recuerda tomar tu desayuno y siempre llevar contigo algún temtempié como bollos o panecillos para tomarlos durante el día.
Si te ves metido en un teatro largas horas sin posibilidad de salir debido a los ensayos y las pruebas de escenario, y te encuentras con que estás aletargado y hambriento sin nada que comer, esa podría ser una mala situación. Además de poder hacer que acabes de mal humor y descentrado de tu trabajo.
Por último pero no menos importante, no olvides beber agua de botella tanto como te sea posible. Resulta una buena idea llevar tu propia agua si se trata de viajar a otro pais debido a la diferencia en la calidad de un sitio a otro. No sería bueno coger una gripe estomacal debido a ingerir aguar en mal estado.
Estate siempre preparado para bailar lejos de casa y tendrás así excelentes actuaciones.
Articulo original publicado en DanceHelp.com
Traducido por Emi G para uso exclusivo de Love 2 Dance.
Intereses especiales / énfasis de la clase
Un profesor de danza sólo puede enseñarte lo que sabe. Así, el énfasis de la clase variará de profesor en profesor, de acuerdo a sus diferentes antecedentes. Cada uno destacará distintos aspectos de la danza. Debes estar consciente de que todas éstas son opciones – no respuestas inflexibles – y trata de encontrar un maestro que tenga intereses y objetivos similares a los tuyos.
Por ejemplo, algunos instructores refuerzan tu resistencia, otros enfatizan el estilo y el fraseo musical. Algunos enseñan a observar y repetir con exactitud los movimientos, otros promueven la interpretación individual. Puedes aprender con un profesor a bailar con suavidad y control, en tanto que otro pueda exigir que se corran riesgos para hacer progresar físicamente. Un instructor puede enseñar a usar bien los brazos; otro, ser excelente en la enseñanza de giros; otro, dar una buena percepción de líneas. Algunos maestros, principalmente coreógrafos, son geniales en la creación de hermosos movimientos para las clases.

Variables de la enseñanza
Velocidad
Aunque en general los profesores de orientación activa dan clases más rápidas que los analíticos, cada profesor tiene su velocidad o ritmo característico. Seguirlo es como montar sobre una ola en el mar. Si te llega demasiado rápido, te abruma; si es demasiado lento, te quedas estático. Pero si la ola te pilla a la velocidad justa, su ímpetu te llevará mucho más lejos de lo que podrías llegar con tus solas facultades. Algunos instructores enérgicos dan clases vigorosas de principio a fin; otros empiezan lento y llegan gradualmente a un tope de intensidad; y otros cierran la lección con un ejercicio lento. Por supuesto, los cursos muy concurridos y las clases para principiantes necesitan transcurrir lentamente a pesar del profesor.
A medida que ganes experiencia, sabrás a qué velocidad trabajas mejor. La velocidad de una clase no debería ser tan lenta como para que tus músculos se enfríen entre ejercicios, ni tan rápida que te haga sentir no preparado.
Ritmo contado o no contado
Hay dos formas de enseñar ritmos de danza: Contando o manteniendo el compás con sonidos vocales u otros. Algunos bailarines encuentran que contar el ritmo de un movimiento ( Cinco, Seis, Siete Y) les da un claro marco para aprender.
Otros alumnos, que se enredan con los números y les cuesta memorizarlos, prefieren un maestro que mantenga el pulso cantando, chasqueando los dedos, palmoteando o algo similar. Este método permite al bailar sentir la música y recibir el ritmo directamente en su cuerpo sin necesidad de calcularlo mentalmente.
Diferencias de procedimientos
Algunos maestros trabajan ciertos pasos o movimientos en determinados días de la semana. Otros diseñan clases cuya dificultad va aumentando a medida que avanza la semana. E incluso hay otros que cada día agregan un paso más a la larga combinación del final de la clase, de modo que ya el viernes los alumnos han aprendido una rutina completa. Todas estas estrategias exigen una asistencia diaria y pueden presentar problemas a los bailarines que no estudian con frecuencia.
“Los buenos profesores de baile lo son por conocimiento y convicción, no son bailarines desilusionados, ni siquiera bailarines exitosos en ejercicio que pueden ser retirados por las constantes exigencias de una carrera de actuación. El ejecutante que no puede enseñar puede ser tan perturbador como el que desconoce el tema. No siquiera todos los grandes coreógrafos son buenos maestros, aunque puedan servir de inspiración a quienes están lo bastante avanzados como para beneficiarse con el consejo de un maestro.” Agnes De Mille.

Química
Nunca subestimes el efecto que tiene en ti la personalidad de tu profesor. Asegúrate de sentirte a gusto con la persona que dirige la clase. En la clase de baile, como en la vida, algunas relaciones se arraigan y otras no. Trata de encontrar un maestro que te hable, alguien a quien respetar como profesor y en quien confías como persona. El sentido del humor ayuda. Y sxiempre querrás hacer lo mejor para un profesor que demuestra con franqueza que se interesa. A menos que se trate de un mesías a toda vela, no hay razón para soportar a un instructor aburrido, insultante y temperamental.
La edad es un aspecto de la química profesor-alumno que a veces se pasa por alto. Los profesores mayores han tenido años de experiencia para desarrollar y refinar sus métodos. Los buenos adquieren una serenidad y claridad sobre la enseñanza y pueden ver rápidamente a través del meollo de un problema. Los profesores que han dejando confortablemente atrás su carrera de actuación se sienten menos tentados a competir con los alumnos y, lo que es terriblemente importante para un bailarín joven, sirven como vínculos vivientes con la tradición.
Los profesores jóvenes tienen energía y condiciones físicas para ofrecer. Su capacidad para demostrar la plenitud de un movimiento ayuda e inspira a la vez. Las clases de instructores jóvenes reflejan los gustos actuales y los progresos técnicos. Si tú mismo eres joven, puedes sentirte más cómodo con un profesor con el cual sientes más afinidad.
Hay tanta diversidad de profesores como de personas. Sabrás de forma instintiva cuando encuentres el adecuado para ti. Acepta tus reacciones viscerales.
“Jamás digas a alguien que no tiene talento”, aconsejaba Martha Graham a su amiga Agnes De Mille cuando ambas eran coreógrafas novatas. ” No puedes decirlo. No lo sabes.”
* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres. Autora: Ellen Jacob
El Profesor Analítico
En contraste con el método intuitivo y de orientación activa, los profesores analíticos trabajan lenta y cuidadosamente, recalcando la forma correcta y la técnica. Sus clases comienzan con un largo y completo calentamiento y avanzan sistemáticamente desde allí.
Un profesor analítico da instrucciones precisas y trabaja para obtener resultados precisos. Demuestra en detalle la mecánica de los pasos y habla sobre el propósito de los ejercicios y los principios de los movimientos que los respaldan. Además, puede ofrecer explicaciones anatómicas o sugerir varias imágenes mentales para ayudarle a lograr la justa calidad y dinámica de los movimientos (como “imagina que estás saltando una valla sobre el lomo de un caballo”, para que sientas la excitación y suspenso de un salto). El enfoque mecánico del profesor analítico se orienta a dar a los alumnos una clara comprensión del movimiento para que tengan un firme control y por ende una técnica confiable. Favorece los ejercicios simples a fin de que los bailarines puedan tomarse el tiempo para sentir qué está sucediendo con sus cuerpos y trabajen de forma deliberada. Estos se pueden practicar varias veces. Aunque la repetición puede parecer tediosa, fija los movimientos en los músculos y afirma la fuerza y también la confianza.

El análisis es un paso intermedio entre ver el movimiento en el cuerpo de otro y hacerlo funcionar en el tuyo. Te da un conjunto explícito de reglas para que no tengas que apoyart únicamente en tus facultades de observación o la ejecución de tu maestro.
A la larga, los alumnos de profesores analíticos pueden percibir y corregir sus propios errores.
“Ella te enseña a conocer lo que estás haciendo. No sólo repites y haces ejercicios. Te da confianza en ti mismo. Yo sé que lo que ella me he enseñado, puedo enseñérselo a otros.” Sally Willson acerca de su maestra M. Craske
Pero el enfoque analítico, tal como el activo tiene, sus peligros. El análisis excesivo tiende a paralizar el movimiento una vez iluminado como arte. Una clase con demasiada charla y repetición pierde impulso, y la espera entre ejercicios es demasiado larga, los músculos se enfrían y no pueden funcionar eficientemente. Los alumnos forzados a pararse en torno al maestro pueden no lograr el entrenamiento que quieren y necesitan. La danza es sobre todo una actividad física, y para que sea eficaz, el profesos analítico debe mantener un sano equilibrio entre pensamiento y acción.
Globalmente, los profesores analíticos son mejores para los principiantes porque sin fáciles de seguir y dejan más tiempo para practicar. Con este tipo de profesor hay menos oportunidades de desarrollar malos hábitos o lesiones, y los métodos analíticos establecen una base más sólida para los estudios más avanzados.
Los profesores analíticos con frecuencia son bailarines que han tenido que superar dificultades físicas y, como tales, comprenden mejor cómo trabajan los diferentes cuerpos. Por eso los alumnos que tienen problemas como curvatura vertebral, músculos y tendones rígidos o tensión crónica hacen bien en estudiar con ellos; lo mismo sucede con los bailarines que están recuperándose de lesiones o poniéndose en forma después de una licencia.
* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres. Autora: Ellen Jacob
Próxima entrada: Intereses especiales/énfasis de la clase.