
¿Y de postre qué va a tomar un@ bailarin/a? Descubre el postre más adecuado para mantenerte en forma: la gelatina, un alimento que te ayuda a mejorar tu rendimiento deportivo por varias razones.
PREVIENE LESIONES
Bastan 10 gramos de gelatina cada día para ayudar a reconstruir el cartílago y los huesos, aumentar la velocidad de regeneración articular, promover la reconstrucción de los tejidos después del ejercicio y prevenir lesiones (esguinces, desgarros, tendinitis, etc.)
Incluso, se ha visto que el consumo regular de gelatina puede mejorar los síntomas de enfermedades osteoarticulares, como la artrosis o la osteoporosis.
MUCHAS PROTEINAS
La gelatina es rica en proteínas, contiene 10 aminoácidos esenciales, entre los que se encuentra la prolina y la hidroxiprolina, que ayudan a formar y regenerar el tejido muscular que trabaja durante el entrenamiento.
Con la ventaja de que no contiene grasas ni colesterol como otros alimentos animales ricos en proteínas.
ALIMENTA Y REPARA LOS TEJIDOS
La gelatina contiene colágeno, la sustancia que forma los huesos, tendones, cartílagos y ligamentos y que se va perdiendo con la edad.
Al tomar gelatina regularmente, alimentas tus articulaciones y previenes y reduces el riesgo de lesiones durante el entrenamiento.
BAJA EN CALORIAS
La gelatina contiene muy pocas calorías, un vaso de gel de gelatina pura sólo aporta 10 calorías, por lo que te ayuda a mantener el peso, y es un postre sabroso que te permite darte un capricho después de las comidas.
Via: www.pulevasalud.com
Eah, ya tenemos algo más que tomar que la típica manzana!

Algunos las comen para aplacar los nervios mientras ven la tele, en el cine o animan a su equipo del alma. Otros para no morderse las uñas. El consumo de pipas de girasol se ha estabilizado al alza y muchos desconocen que son algo más que un entretenimiento porque están cargadas de nutrientes muy saludables que componen un excelente protector contra el riesgo de enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento.
El nutriente principal son las grasas poliinsaturadas con 45 gramos de grasa total por 100 gramos de porción comestible, que ayudan a reducir el colesterol y triglicéridos en sangre, también 28 gramos de proteínas, hidratos de carbono, vitamina E que es un antioxidante que protege contra los radicales libres que dañan las células y la información genética hasta producir cáncer y otras enfermedades, y esta vitamina hidrata y nutre la piel reforzando el sistema inmunológico.
Además de la vitamina E contiene otros elementos no nutritivos como, colina, betaina, lignanos y ácidos fenólicos, de acción antioxidante. Su alto contenido en magnesio y potasio indispensables en la dieta de los deportistas para mejorar su rendimiento y evitar las lesiones, mucho fósforo y calcio a tener en cuenta aquellos que no quieren o no pueden tomar lácteos y están especialmente indicadas a las mujeres embarazadas por su contenido en ácido fólico y hierro.
Las dosis de tiamina o vitamina B1 son importantes con valor en las dolencias nerviosas y degenerativas, y la pectina, un tipo de fibra alimentaría con gran poder de retención de agua soluble en el intestino. La tradición dice que las gitanas son muy fértiles porque comen muchas pipas de girasol, ricas en vitamina E llamada la de la fertilidad.
En cuanto a su aporte energético, una ración de 50 gramos de pipas sin pelar (25 gramos una vez peladas) aporta unas 140 calorías (25 gramos de almendras aportan 115 calorías, una manzana grande 125 calorías y un vaso de leche entera 168 y desnatada enriquecida en calcio 190 calorías). Las pipas que llevan sal añadida aportan cantidades elevadas de sodio y por ello, no convienen en caso de hipertensión y ciertas afecciones cardiovasculares.
Fuente: Laverdad.es
Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino.
Sigmund Freud.
La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.
Pablo Picasso.
Y por último…
Las Musas De la Inspiración
Según la versión más aceptada, las Musas fueron las nueve hijas de Zeus y Mnemosine, la memoria. En los festines de los dioses las Musas cantaban, y Apolo les hacía acompañamiento con la cítara. Se dice que bajan a la tierra y buscan a los hombres cuya inspiración han de alimentar. Estos hombres privilegiados oyen entonces sus voces y las toman como ideas y pensamientos propios, de los que ellos mismos son a veces los primeros en sorprenderse.
En nuestro caso, aquí te presento a nuestra Musa: Terpsícore.
Terpsícore: Musa de la danza y protectora de este arte. Llamada “la amante del baile”, era representada con sus pies ligeros ejecutando un compás aéreo.

La intensidad se manifiesta en un número de síntomas físicos y psicológicos, algunos obvios y otros sutiles. Estos síntomas pueden influir en la actuación de danza de forma positiva o negativa, dependiendo de la respuesta de cada bailarín.
Aparte de las respuestas internas del bailarín, existe un rango de factores interpersonales y ambientales que también pueden influir en la intensidad. El miedo al fracaso y a la evaluación influyen directamente en los niveles de intensidad. Las variables del entorno previo y posterior de la actuación, como la importancia del papel, el enclave de la actuación o los componentes del público, influyen en la intensidad del mismo modo que los elementos físicos, como la salud general, el nivel de cansancio y las lesiones.
Síntomas de exceso de Intensidad

El exceso de intensidad se manifiesta de varias formas. Los síntomas más obvios son las reacciones físicas, que incluyen tensión muscular extrema, temblor muscular, dificultad respiratoria y sudoración excesiva. Otros síntomas son de naturaleza psicológica y emocional, y podemos apreciarlos en el discurso negativo ( sé que voy a estropear esa parte) en pensamientos irracionales (si bailo mal, mi familia y mis amigos me dirán algo) y en sensaciones emocionales de miedo y terror.
Puede ser que otros síntomas no se hagan obvios hasta la actuación: fatiga, disminución de la coordinación y dificultad respiratoria. Además, “el equilibrio, aparentemente seguro en el estudio, se destruye debido a los nervios”.
Los síntomas que solo el propio bailarín notará son los nervios en el estómago, los errores al calentar o en el ensayo general y una gran desconcentración. En vez de enfocar la atención en una buena actuación, algunos bailarines la centran en pensamientos negativos y en las sensaciones generadas por el exceso de intensidad.
Motivos del exceso de Intensidad
Cuanto más mayor me hago, más miedo tengo, porque llevo más responsabilidad sobre los hombros. Cuando no eres nadie, bailas. Pero cuando ya te han descubierto y, por ejemplo, empiezan a aplaudirte nada más salir al escenario, sin haber hecho nada, eso resulta siempre aterrador.
LeClercq.
Se han clasificado cinco áreas de excitación que pueden generar una reacción de intensidad:
- Las exigencias de la situación.
- Los recursos individuales disponibles para gestionar eficazmente las exigencias.
- Las consecuencias de la situación.
- El significado que se le dá a esas consecuencias.
- Reconocer reacciones corporales.

Las audiciones y castings son el típico escenario en el cual este proceso de estimación puede generar un exceso de intensidad. Existen otros factores que pueden acentuar aún más el exceso de intensidad, como la falta de familiaridad con la situación, los acontecimientos inesperados y la preocupación sobre los aspectos incontrolables de la situacion. Los pensamientos negativos y acontecimientos importantes se añaden a la sensación de inseguridad y acrecientan el nivel de intensidad.
Síntomas de defecto de Intensidad
La bailarines deberían percibir si su ritmo cadíaco está bajo, si les falta adrenalina, si carecen de energía, si no tienen la sensación de alerta y si les cuesta concentrarse en su actuación. A nivel más obvio, los bailarines con defecto de intensidad son aquellos que de muestran aparentemente apáticos, que no ponen interés en lo que sucede a su alrededor y que no están concentrados en la actuación.
Motivos del defecto de Intensidad
Debido a los motivos inherentes a la actuación, la intensidad demasidado baja no suele darse con frecuencia entre los bailarines. Sin embargo, tal vez se haga evidente en algunos en determinadas situaciones.

Los factores que contribuyen a una intensidad demasiado baja incluyen el exceso de confianza, la falta de interés y de motivación, la fátiga física y una capacidad alta emparejada con unas exigencias de papel bajas. Esto último puede no suponer un reto al bailarín, desapareciendo con ello toda su motivación.
El defecto de intensidad desemboca en errores innecesarios en las actuaciones, así como una falta de expresión artística y precisión técnica.
* Extraido del libro: Psicología de la Danza Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor
Próxima entrada: Identificar y conseguir la Intensidad Óptima.

“¿Estirar? ¿Para qué? Aburrido…”
“Que guay abrirse de piernas, yo me voy a abrir. En una semana yo …”
“Esto no puede ser tan dificil… yo lo intento a mi bola.”
“Ejercicios de suelo? Claro ahora mismo y sin calentar.”
Y luego pasa lo que no tiene que pasar.
Para el bailarín los desgarros musculares son lesiones leves y graves también dependiendo del caso, que pueden pasar debido a la actividad física que conlleva bailar pero, la mayoria de las veces que se produce suele ser por un comportamiento irresponsable y de desinformación del lesionado.
Si vas a bailar frecuentemente y sobre todo si piensas dedicarte a la danza es imprescindible que conozcas tu mayor herramienta: Tu cuerpo, y que la cuides. Evitar lesiones, como tratarlas y aprender a conocer un poco mejor tu cuerpo son asignaturas obligatorias.
El desconocimiento y el uso irresponsable de tu cuerpo puede ocasionarte lesiones, y algunas no se curarán con hielo o reposo. Este tema es realmente serio, y aspectos como estirar no supone un gran esfuerzo una vez que conoces todo el dolor y las malas experiencias que puede evitar.
- Tómate tu tiempo y lee la siguiente información -

Qué son.
Son roturas del tejido muscular, más o menos extensas (la gravedad depende del área afectada). Puede ocurrir en cualquier músculo, pero de cara a la práctica de la danza, como ya hemos dicho los ejercicios de suelo, las elevaciones de piernas, las clases de estiramiento, la flexibilidad, la más frecuente es la rotura de los musculos de la cara interna del muslo. En cuanto a estilos, podriamos decir que aquellos que requieren un mayor uso de técnica son los más propensos, aunque no los únicos.
Síntomas.
Dolor repentino, agudo e intenso (cualquiera que lo haya sufrido alguna vez lo identifica inmediatamente: parece una puñalada), localizado en un punto muy concreto. Desde el momento en que se produce resulta muy doloroso, cuando no imposible, hacer cualquier movimiento con ese músculo.
En los casos leves (roturas pequeñas), el dolor es la única señal. En casos más graves (desgarro de todo un músculo), se produce también un hematoma bastante aparatoso, debido a la hemorragia interna. Si el dolor es muy intenso puede aparecer un componente de shock, con mareo y sudor frío, pero esto es menos frecuente.

Qué los causa.
Causas directas:
Las causas generales son contracciones violentas del músculo, o estirones súbitos y bruscos. También se puede producir cuando se somete a éste a una carga excesiva cuando está fatigado o no se ha calentado lo suficiente. Los músculos que han sufrido recientemente lesiones de cualquier tipo, que aún no están curadas del todo, tienen también bastantes posibilidades de sufrir una rotura. Causas externas, como golpes o caidas, también pueden originar esta lesión.
Causas indirectas:
La sudoración origina pérdida de líquidos y sales en el organismo. Los músculos van perdiendo elasticidad al perder hidratación, por lo que tras un ejercicio prolongado aumentan las probabilidades de sufrir tirón.
Otro factor que aumenta las posibilidades es tener agujetas. Si no se calienta lo suficiente como para “fundirlas”, el musculo tiene en su interior pequeños cristales de ácido láctico, lo que en la práctica resulta como tener alfileres dentro del músculo. Un movimiento que en condiciones normales (músculo sin agujetas) no causaría problemas, puede hacer que estos cristales corten pequeños haces de fibras. Puede ocurrir en todo el cuerpo, pero principalmente lo sufren los abdominales inferiores (en especial, al día siguiente de una sesión particularmente intensa de flexiones).
Lo dicho anteriormente se refiere a roturas musculares en general, y pueden suceder en cualquier músculo del cuerpo. Referente a los músculos de las piernas antes indicados, hay dos causas principales:
- Mal entrenamiento de la elasticidad.
- Intentar elevar las piernas lo más alto posible, abrirse de piernas o hacer cualquier otro ejercicio o movimiento sin tener en cuenta nuestras limitaciones físicas, nuestro entremiento o formación.

Qué se debe hacer cuando ocurre: Primeros auxílios y convalecencia.
Mucha gente, si el estirón no es muy doloroso, se limita a interrumpir el entrenamiento por ese día (incluso algunos continuan la clase). Esto no es más que un gran sin sentido. Un estirón mal curado puede hacerte perder en 5 minutos la elasticidad conseguida con mucho esfuerzo durante meses de entrenamiento. Y además queda una lesión mal curada, que puede repetirse más adelante. Es mejor “perder un poco de tiempo” en el momento, y tomarse el descanso necesario, antes que echar a perder muchos meses de trabajo. Esto es lo que hay que hacer:
- Lo primero de todo, aplicar hielo sobre la zona dolorida. A veces no es posible tener hielo en la academia o centro donde estés bailando, por lo que se tratará de enfriar el músculo lo mejor posible (toallas empapadas en agua fría, una lata de refresco si hay una máquina dispensadora, lo que sea… lo más frío que se encuentre). Esto reducirá la inflamación y disminuirá o cortará la hemorragia si existe. Ha de mantenerse el frío durante unos 10 o 15 minutos.
- Colocar un vendaje compresivo alrededor del muslo y hasta la ingle. En todos las academias debería de haber un botiquín, y contener vendas elásticas (las que no se estiran no sirven). Después de unos 20 minutos se quita el vendaje, se deja descansar 5 minutos, y se vuelve a poner.
- No se debe aplicar calor. Esto aumenta la hemorragia.
En estirones leves (la grán mayoría) esto es suficiente. Además, por supuesto, de reposar al menos una semana, antes de reanudar el entrenamiento (y por supuesto, abstenerse de forzar el músculo en un par de semanas más). No hay que tener prisa por bailar al día siguiente, a la larga se ahorra tiempo y problemas con un descanso que permita la curación. El que puedas salir por tu propio pié de la academia, 20 minutos después del estirón, no significa que no haya pasado nada.
Los casos más graves son muy fáciles de identificar: la persona lesionada no puede ni caminar, y el dolor apenas se reduce después de usar el hielo y las vendas. Esto ya sale del ámbito de estas páginas: manteniendo el vendaje y procurando no mover ni tocar la zona dolorida, se debe acudir al médico. De entrada se puede anticipar que la recuperación será larga, así que conviene tomarselo con calma y obedecer las instrucciones que dé el traumatólogo.
Aunque no se llegue al extremo de no poderse mover, si 24 horas después continúa la inflamación y el dolor fuerte, conviene ir al médico (atención: dolor fuerte. Es normal tener la zona ligeramente dolorida durante un par de días).

La prevención: Cómo evitar que nos ocurra.
- Los momentos más delicados son al comienzo y al final de las clases. Al principio, porque el músculo aún no se ha calentado lo suficiente. Al final, porque el cansancio y la deshidratación pasan factura.
- Siempre hay que calentar bien antes de comenzar a bailar. Y no se deben practicar ejercicios bruscos o que exijan flexibilidad justo después de calentar. Conviene empezar con otros ejericicios o movimientos para que el movimiento lleve a los músculos al punto óptimo.
- Un fallo común entre novatos es que después de practicar elongaciones (entrenamiento de elasticidad, normalmente hecho al final de las clases), y asombrados por tener las piernas abiertas casi 180º, cuando se levantan piensan: “voy a abrirme a ver hasta donde llego ¡tiene que quedar de cine!”. Lo que queda de cine es el aullido de dolor que lanzan al rasgarse los músculos del muslo. Una cosa es ir abriendo las piernas milímetro a milímetro, durante varios minutos, y otra abrirse o elevar la pierna de golpe. Además, después del estiramiento forzado mientras se hacen elongaciones, el músculo está más frágil que un papel de fumar.
- Si se suda mucho, conviene beber algo durante la clase (mejor si son bebidas isotónicas), para mantener la hidratación.
- Por último, pero no menos importante, practicar las técnicas correctamente. Existe una forma correcta de “abrirse de piernas” y de realizar elevaciones, y para eso se vá a la academia, para aprenderla. Es mejor hacer elevaciones correctamente, aunque bajas, que no forzar la posición para que suban más alto, y hacerlas mal. Lo mismo a la hora de entrenar la flexibilidad.
Parte de esta información ha sido modificada y extraida de la web Go Rin Kai.
* Post inspirado y dedicado a Jorge y a David. Ellos deben saber porque. XD

La Intensidad puede aparecer debido a la devoción que sienten por lo que están haciendo. Puede dar la impresión de que están muy involucrados en el momento, con esa urgencia que tal vez resulte de hacer algo con la mayor precisión.
Merce Cunningham
La intensidad de refiere al grado de la preparación psicólogica del bailarín previo a la actuación. La intensidad se caracteriza por cambios en la presión sanguínea y en la producción de adrenalina, y puede variar desde muy bajo, como en el sueño profundo, hasta muy alto, como en una situación extrema de miedo. Los bailarines pueden experimentar la intensidad de forma positiva como un incremento de fuerza, resistencia, agilidad y agudeza sensorial.
Empecé a discriminar entre el miedo y la excitación. Aunque muy próximos, ambos son completamente distintos. El miedo es una excitación negativa, que colisiona la imaginación. La auténtica excitación produce una energía que sobrepasa la aprensión y te hace desear alcanzar tu objetivo.
Twyla Tharp
Desafortunadamente, la intensidad también puede percibirse de forma negativa, como tensión muscular, difilcutad respiratoria y pérdida de coordinación.

¿Qué es la Intensidad?
La intensidad es el factor más crítico antes de la actuación, pues independientemente de lo confiados, motivados o técnica y físicamente preparados que estén los bailarines, si sus cuerpos no alcanzan el nivel óptimo de intensidad, simplemente serán incapaces de rendir al máximo. Además, el exceso o el defecto de intensidad influirá adversamente en la actuación. La intensidad también puede afectar la expresión artística del bailarín.
La intensidad óptima es una respuesta individual; no hay un nivel óptimo que pueda aplicarse a todos los bailarines: algunos pueden rendir al máximo con un nivel muy bajo de intensidad (totalmente relajados), y otros tal vez bailen mejor con un nivel alto de intensidad (extremadamente energizados).
* Extraido del libro: Psicología de la Danza Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor
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