La Inspiración ¿Quién es Terpsícore?

Febrero 10, 2010 Aún no hay comentarios
Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino.
Sigmund Freud.
La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.
Pablo Picasso.

Y por último…
Las Musas De la Inspiración

Según la versión más aceptada, las Musas fueron las nueve hijas de Zeus y Mnemosine, la memoria. En los festines de los dioses las Musas cantaban, y Apolo les hacía acompañamiento con la cítara. Se dice que bajan a la tierra y buscan a los hombres cuya inspiración han de alimentar. Estos hombres privilegiados oyen entonces sus voces y las toman como ideas y pensamientos propios, de los que ellos mismos son a veces los primeros en sorprenderse.
En nuestro caso, aquí te presento a nuestra Musa: Terpsícore.

Terpsícore: Musa de la danza y protectora de este arte. Llamada “la amante del baile”, era representada con sus pies ligeros ejecutando un compás aéreo.

La Intensidad – Parte II

Noviembre 30, 2009 Aún no hay comentarios

La intensidad se manifiesta en un número de síntomas físicos y psicológicos, algunos obvios y otros sutiles. Estos síntomas pueden influir en la actuación de danza de forma positiva o negativa, dependiendo de la respuesta de cada bailarín.

Aparte de las respuestas internas del bailarín, existe un rango de factores interpersonales y ambientales que también pueden influir en la intensidad. El miedo al fracaso y a la evaluación influyen directamente en los niveles de intensidad. Las variables del entorno previo y posterior de la actuación, como la importancia del papel, el enclave de la actuación o los componentes del público, influyen en la intensidad del mismo modo que los elementos físicos, como la salud general, el nivel de cansancio y las lesiones.

Síntomas de exceso de Intensidad


El exceso de intensidad se manifiesta de varias formas. Los síntomas más obvios son las reacciones físicas, que incluyen tensión muscular extrema, temblor muscular, dificultad respiratoria y sudoración excesiva. Otros síntomas son de naturaleza psicológica y emocional, y podemos apreciarlos en el discurso negativo ( sé que voy a estropear esa parte) en pensamientos irracionales (si bailo mal, mi familia y mis amigos me dirán algo) y en sensaciones emocionales de miedo y terror.

Puede ser que otros síntomas no se hagan obvios hasta la actuación: fatiga, disminución de la coordinación y dificultad respiratoria. Además, “el equilibrio, aparentemente seguro en el estudio, se destruye debido a los nervios”.

Los síntomas que solo el propio bailarín notará son los nervios en el estómago, los errores al calentar o en el ensayo general y una gran desconcentración. En vez de enfocar la atención en una buena actuación, algunos bailarines la centran en pensamientos negativos y en las sensaciones generadas por el exceso de intensidad.

Motivos del exceso de Intensidad

Cuanto más mayor me hago, más miedo tengo, porque llevo más responsabilidad sobre los hombros. Cuando no eres nadie, bailas. Pero cuando ya te han descubierto y, por ejemplo, empiezan a aplaudirte nada más salir al escenario, sin haber hecho nada, eso resulta siempre aterrador.

LeClercq.

Se han clasificado cinco áreas de excitación que pueden generar una reacción de intensidad:

  • Las exigencias de la situación.
  • Los recursos individuales disponibles para gestionar eficazmente las exigencias.
  • Las consecuencias de la situación.
  • El significado que se le dá a esas consecuencias.
  • Reconocer reacciones corporales.

Las audiciones y castings son el típico escenario en el cual este proceso de estimación puede generar un exceso de intensidad. Existen otros factores que pueden acentuar aún más el exceso de intensidad, como la falta de familiaridad con la situación, los acontecimientos inesperados y la preocupación sobre los aspectos incontrolables de la situacion. Los pensamientos negativos y acontecimientos importantes se añaden a la sensación de inseguridad y acrecientan el nivel de intensidad.

Síntomas de defecto de Intensidad

La bailarines deberían percibir si su ritmo cadíaco está bajo, si les falta adrenalina, si carecen de energía, si no tienen la sensación de alerta y si les cuesta concentrarse en su actuación. A nivel más obvio, los bailarines con defecto de intensidad son aquellos que de muestran aparentemente apáticos, que no ponen interés en lo que sucede a su alrededor y que no están concentrados en la actuación.

Motivos del defecto de Intensidad

Debido a los motivos inherentes a la actuación, la intensidad demasidado baja no suele darse con frecuencia entre los bailarines. Sin embargo, tal vez se haga evidente en algunos en determinadas situaciones.

Los factores que contribuyen a una intensidad demasiado baja incluyen el exceso de confianza, la falta de interés y de motivación, la fátiga física y una capacidad alta emparejada con unas exigencias de papel bajas. Esto último puede no suponer un reto al bailarín, desapareciendo con ello toda su motivación.

El defecto de intensidad desemboca en errores innecesarios en las actuaciones, así como una falta de expresión artística y precisión técnica.

* Extraido del libro: Psicología de la Danza  Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor

Próxima entrada: Identificar y conseguir la Intensidad Óptima.

Me ha dado un tirón! – El Desgarro Muscular

Octubre 18, 2009 7 comentarios

“¿Estirar? ¿Para qué?  Aburrido…”

“Que guay abrirse de piernas, yo me voy a abrir. En una semana yo …”

“Esto no puede ser tan dificil… yo lo intento a mi bola.”

“Ejercicios de suelo? Claro ahora mismo y sin calentar.”

Y luego pasa lo que no tiene que pasar.

Para el bailarín los desgarros musculares son lesiones leves y graves también dependiendo del caso, que pueden pasar debido a la actividad física que conlleva bailar pero, la mayoria de las veces que se produce suele ser por un comportamiento irresponsable y de desinformación del lesionado.

Si vas a bailar frecuentemente y sobre todo si piensas dedicarte a la danza es imprescindible que conozcas tu mayor herramienta: Tu cuerpo, y que la cuides. Evitar lesiones, como tratarlas  y aprender a conocer un poco mejor tu cuerpo son asignaturas obligatorias.

El desconocimiento y el uso irresponsable de tu cuerpo puede ocasionarte lesiones, y algunas no se curarán con hielo o reposo. Este tema es realmente serio, y aspectos como estirar no supone un gran esfuerzo una vez que conoces todo el dolor y las malas experiencias que puede evitar.

- Tómate tu tiempo y lee la siguiente información -


Qué son.

Son roturas del tejido muscular, más o menos extensas (la gravedad depende del área afectada). Puede ocurrir en cualquier músculo, pero de cara a la práctica de la danza, como ya hemos dicho los ejercicios de suelo, las elevaciones de piernas, las clases de estiramiento, la flexibilidad, la más frecuente es la rotura de los musculos de la cara interna del muslo. En cuanto a estilos, podriamos decir que aquellos que requieren un mayor uso de técnica son los más propensos, aunque no los únicos.

Síntomas.

Dolor repentino, agudo e intenso (cualquiera que lo haya sufrido alguna vez lo identifica inmediatamente: parece una puñalada), localizado en un punto muy concreto. Desde el momento en que se produce resulta muy doloroso, cuando no imposible, hacer cualquier movimiento con ese músculo.

En los casos leves (roturas pequeñas), el dolor es la única señal. En casos más graves (desgarro de todo un músculo), se produce también un hematoma bastante aparatoso, debido a la hemorragia interna. Si el dolor es muy intenso puede aparecer un componente de shock, con mareo y sudor frío, pero esto es menos frecuente.

Qué los causa.

Causas directas:

Las causas generales son contracciones violentas del músculo, o estirones súbitos y bruscos. También se puede producir cuando se somete a éste a una carga excesiva cuando está fatigado o no se ha calentado lo suficiente. Los músculos que han sufrido recientemente lesiones de cualquier tipo, que aún no están curadas del todo, tienen también bastantes posibilidades de sufrir una rotura. Causas externas, como golpes o caidas, también pueden originar esta lesión.

Causas indirectas:

La sudoración origina pérdida de líquidos y sales en el organismo. Los músculos van perdiendo elasticidad al perder hidratación, por lo que tras un ejercicio prolongado aumentan las probabilidades de sufrir tirón.

Otro factor que aumenta las posibilidades es tener agujetas. Si no se calienta lo suficiente como para “fundirlas”, el musculo tiene en su interior pequeños cristales de ácido láctico, lo que en la práctica resulta como tener alfileres dentro del músculo. Un movimiento que en condiciones normales (músculo sin agujetas) no causaría problemas, puede hacer que estos cristales corten pequeños haces de fibras. Puede ocurrir en todo el cuerpo, pero principalmente lo sufren los abdominales inferiores (en especial, al día siguiente de una sesión particularmente intensa de flexiones).

Lo dicho anteriormente se refiere a roturas musculares en general, y pueden suceder en cualquier músculo del cuerpo. Referente a los músculos de las piernas antes indicados, hay dos causas principales:

  • Mal entrenamiento de la elasticidad.
  • Intentar elevar las piernas lo más alto posible, abrirse de piernas o hacer cualquier otro ejercicio o movimiento sin tener en cuenta nuestras limitaciones físicas, nuestro entremiento o formación.

Qué se debe hacer cuando ocurre: Primeros auxílios y convalecencia.

Mucha gente, si el estirón no es muy doloroso, se limita a interrumpir el entrenamiento por ese día (incluso algunos continuan la clase). Esto no es más que un gran sin sentido. Un estirón mal curado puede hacerte perder en 5 minutos la elasticidad conseguida con mucho esfuerzo durante meses de entrenamiento. Y además queda una lesión mal curada, que puede repetirse más adelante. Es mejor “perder un poco de tiempo” en el momento, y tomarse el descanso necesario, antes que echar a perder muchos meses de trabajo. Esto es lo que hay que hacer:

  • Lo primero de todo, aplicar hielo sobre la zona dolorida. A veces no es posible tener hielo en la academia o centro donde estés bailando, por lo que se tratará de enfriar el músculo lo mejor posible (toallas empapadas en agua fría, una lata de refresco si hay una máquina dispensadora, lo que sea… lo más frío que se encuentre). Esto reducirá la inflamación y disminuirá o cortará la hemorragia si existe. Ha de mantenerse el frío durante unos 10 o 15 minutos.
  • Colocar un vendaje compresivo alrededor del muslo y hasta la ingle. En todos las academias debería de haber un botiquín, y contener vendas elásticas (las que no se estiran no sirven). Después de unos 20 minutos se quita el vendaje, se deja descansar 5 minutos, y se vuelve a poner.
  • No se debe aplicar calor. Esto aumenta la hemorragia.

En estirones leves (la grán mayoría) esto es suficiente. Además, por supuesto, de reposar al menos una semana, antes de reanudar el entrenamiento (y por supuesto, abstenerse de forzar el músculo en un par de semanas más). No hay que tener prisa por bailar al día siguiente, a la larga se ahorra tiempo y problemas con un descanso que permita la curación. El que puedas salir por tu propio pié de la academia, 20 minutos después del estirón, no significa que no haya pasado nada.

Los casos más graves son muy fáciles de identificar: la persona lesionada no puede ni caminar, y el dolor apenas se reduce después de usar el hielo y las vendas. Esto ya sale del ámbito de estas páginas: manteniendo el vendaje y procurando no mover ni tocar la zona dolorida, se debe acudir al médico. De entrada se puede anticipar que la recuperación será larga, así que conviene tomarselo con calma y obedecer las instrucciones que dé el traumatólogo.

Aunque no se llegue al extremo de no poderse mover, si 24 horas después continúa la inflamación y el dolor fuerte, conviene ir al médico (atención: dolor fuerte. Es normal tener la zona ligeramente dolorida durante un par de días).


La prevención: Cómo evitar que nos ocurra.

  • Los momentos más delicados son al comienzo y al final de las clases. Al principio, porque el músculo aún no se ha calentado lo suficiente. Al final, porque el cansancio y la deshidratación pasan factura.
  • Siempre hay que calentar bien antes de comenzar a bailar. Y no se deben practicar ejercicios bruscos o que exijan flexibilidad justo después de calentar. Conviene empezar con otros ejericicios o movimientos para que el movimiento lleve a los músculos al punto óptimo.
  • Un fallo común entre novatos es que después de practicar elongaciones (entrenamiento de elasticidad, normalmente hecho al final de las clases), y asombrados por tener las piernas abiertas casi 180º, cuando se levantan piensan: “voy a abrirme a ver hasta donde llego ¡tiene que quedar de cine!”. Lo que queda de cine es el aullido de dolor que lanzan al rasgarse los músculos del muslo. Una cosa es ir abriendo las piernas milímetro a milímetro, durante varios minutos, y otra abrirse o elevar la pierna de golpe. Además, después del estiramiento forzado mientras se hacen elongaciones, el músculo está más frágil que un papel de fumar.
  • Si se suda mucho, conviene beber algo durante la clase (mejor si son bebidas isotónicas), para mantener la hidratación.
  • Por último, pero no menos importante, practicar las técnicas correctamente. Existe una forma correcta de “abrirse de piernas” y de realizar elevaciones, y para eso se vá a la academia, para aprenderla. Es mejor hacer elevaciones correctamente, aunque bajas, que no forzar la posición para que suban más alto, y hacerlas mal. Lo mismo a la hora de entrenar la flexibilidad.

Parte de esta información ha sido modificada y extraida  de la web Go Rin Kai.


* Post inspirado y dedicado a Jorge y a David. Ellos deben saber porque. XD

La Intensidad – Parte I

Agosto 26, 2009 3 comentarios

La Intensidad puede aparecer debido a la devoción que sienten por lo que están haciendo. Puede dar la impresión de que están  muy involucrados en el momento, con esa urgencia que tal vez resulte de hacer algo con la mayor precisión.

Merce Cunningham

La intensidad de refiere al grado de la preparación psicólogica del bailarín previo a la actuación. La intensidad se caracteriza por cambios en la presión sanguínea y en la producción de adrenalina, y puede variar desde muy bajo, como en el sueño profundo, hasta muy alto, como en una situación extrema de miedo. Los bailarines pueden experimentar la intensidad de forma positiva como un incremento de fuerza, resistencia, agilidad y agudeza sensorial.

Empecé a discriminar entre el miedo y la excitación. Aunque muy próximos, ambos son completamente distintos. El miedo es una excitación negativa, que colisiona la imaginación. La auténtica excitación produce una energía que sobrepasa la aprensión y te hace desear alcanzar tu objetivo.

Twyla Tharp

Desafortunadamente, la intensidad también puede percibirse de forma negativa, como tensión muscular, difilcutad respiratoria y pérdida de coordinación.

¿Qué es la Intensidad?

La intensidad es el factor más crítico antes de la actuación, pues independientemente de lo confiados, motivados o técnica y físicamente preparados que estén los bailarines, si sus cuerpos no alcanzan el nivel óptimo de intensidad, simplemente serán incapaces de rendir al máximo. Además, el exceso o el defecto de intensidad influirá adversamente en la actuación. La intensidad también puede afectar la expresión artística del bailarín.

La intensidad óptima es una respuesta individual; no hay un nivel óptimo que pueda aplicarse a todos los bailarines: algunos pueden rendir al máximo con un nivel muy bajo de intensidad (totalmente relajados), y otros tal vez bailen mejor con un nivel alto de intensidad (extremadamente energizados).

* Extraido del libro: Psicología de la Danza  Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor

Próxima entrada: Síntomas y motivos de Intensidad

Las agujetas: Qué son y por qué se producen

Agosto 26, 2009 2 comentarios

El dolor es uno de los síntomas específicos de las agujetas. Estas molestias aparecen generalmente en individuos no entrenados cuando comienzan a practicar algún deporte, al reintegrarse a la práctica deportiva después de un período de inactividad, al pasar de un entrenamiento suave a uno intenso o después de un esfuerzo de intensidad no habitual. Por lo general, se producen pasadas unas horas después del ejercicio.

Mitos y realidades

Las agujetas son una sensación que se produce cuando se mueven los músculos, parecido a los pinchazos de unas agujas. La teoría más conocida sobre su formación es la que dice que se producen por el exceso del ácido láctico que se libera normalmente durante el ejercicio. Al enfriarse el músculo tras el entrenamiento, el ácido láctico solidifica y cristaliza, y los cristales se clavan “como agujas” en las fibras musculares. Debido al hecho de que el ejercicio hace disminuir el dolor se creía que el calor producido por el músculo hacía que los cristales se deshicieran. Una teoría muy extendida, pero falsa.

En realidad, las agujetas surgen como consecuencia del sobreesfuerzo de la musculatura, lo cual provoca micro roturas de las fibras musculares, dando lugar a la inflamación del músculo afectado. Es la propia inflamación la que provoca el dolor, que suele llegar a su punto álgido entre las 24 y 48 horas del ejercicio desmesurado. El dolor que aparece atiende a dos razones: bien porque la fibra muscular es débil y no es capaz de sostener el nivel de ejercicio, o bien porque se realiza un trabajo muscular cuando se está desentrenado y la fibra no es capaz de soportarlo.

Las zonas más afectadas por este dolor son las uniones musculares y los tendones cerca de las articulaciones, puesto que es en la zona músculo-tendinosa donde existen más fibras musculares débiles y más tensión. Las agujetas acaban con las fibras débiles, y las que consiguen aguantar la presión se hacen más fuertes.

¿Agua con azúcar o bicarbonato?

El bicarbonato o el agua con azúcar, dos remedios populares tan largamente usados para evitar o combatir las agujetas, pueden, en el mejor de los casos, ayudar a que quien las sufre se hidrate más, pero no alivia el dolor de las agujetas ni evita que se produzcan. El frío es un buen antídoto para bajar la inflamación y puesto que en las agujetas se produce este síntoma, a veces basta con echar agua fría, o bien sumergir la articulación o la zona debilitada en una palangana con agua y algo de hielo.

Por consiguiente, para la recuperación de las agujetas la única prevención es la práctica de ejercicio regular y gradual, la aplicación de frío en la zona afectada, sin olvidar que una dieta equilibrada y una buena hidratación debe acompañar a cualquier práctica deportiva.

¿SE PUEDEN EVITAR?

Las agujetas son parte de un proceso de adaptación muscular, y lo único que se puede hacer para evitarlas es hacer ejercicio progresivamente. Si no se está en forma, hay que evitar que las primeras sesiones de entrenamiento o de actividad física sean muy intensas, y en general, no aumentar bruscamente la intensidad del ejercicio. Cuando un deportista baja su nivel de entrenamiento, muchas fibras musculares se atrofian, cuando comienza el entrenamiento las partes más débiles se rompen, se hace una selección de las mejores.

Fuente:  Consumer.es

La confianza en uno mismo – Parte II

Junio 22, 2009 2 comentarios

Los beneficios de confiar mucho en uno mismo

La confianza en uno mismo genera pensamientos positivos y un dialogo interno positivo, del tipo “Me voy a esforzar mucho para conseguir este papel” y “Esta noche voy a bailar mejor que nunca”. Esta actitud positiva crea una espiral ascendente de confianza y buen rendimiento que, a su vez, origina más confianza y mejor rendimiento.

Cuando confías en ti mismo, estás relajado y por tanto eres capaz de bailar bien. En los ensayos y en las actuaciones se experimentan emociones positivas, entre ellas felicidad, alegría y emoción. Asimismo, al no estar preocupado por el rendimiento, es posible concentrarse en cosas que ayudan a actuar mejor, como la técnica, la expresión artística y las entradas a escena.

Esta cadena de confianza motiva al bailarín en los ensayos y actuaciones y posibilita la satisfacción con la danza.

Esta cadena de confianza motiva al bailarín en los ensayos y actuaciones y posibilita la satisfacción con la danza.

Desarrollo de la confianza en uno mismo

La base del desarrollo de la confianza en uno mismo implica dos pasos. En primer lugar, hay que tener conciencia de lo que pensamos sobre nuestra forma de bailar. En segundo lugar, hay que desarrollar pensamientos positivos y constructivos acerca de la danza.

Muchos bailarines creen que la confianza es algo que o se tiene o no se tiene. No obstante, los bailarines pueden aprender a confiar en sí mismos. Muchas veces, los bailarines se convierten en sus peores enemigos. Es un problema muy serio, pues cuando salen al escenario están solos, y si se ponen de su parte no lo harán bien. Por tanto el objetivo de desarrollar confianza en los bailarines consiste en convertirlos en sus mejores aliados.

* Extraido del libro: Psicología de la Danza  Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor


Próxima entrada: La Intensidad