La Intensidad – Parte II

noviembre 30, 2009 Aún no hay comentarios

La intensidad se manifiesta en un número de síntomas físicos y psicológicos, algunos obvios y otros sutiles. Estos síntomas pueden influir en la actuación de danza de forma positiva o negativa, dependiendo de la respuesta de cada bailarín.

Aparte de las respuestas internas del bailarín, existe un rango de factores interpersonales y ambientales que también pueden influir en la intensidad. El miedo al fracaso y a la evaluación influyen directamente en los niveles de intensidad. Las variables del entorno previo y posterior de la actuación, como la importancia del papel, el enclave de la actuación o los componentes del público, influyen en la intensidad del mismo modo que los elementos físicos, como la salud general, el nivel de cansancio y las lesiones.

Síntomas de exceso de Intensidad


El exceso de intensidad se manifiesta de varias formas. Los síntomas más obvios son las reacciones físicas, que incluyen tensión muscular extrema, temblor muscular, dificultad respiratoria y sudoración excesiva. Otros síntomas son de naturaleza psicológica y emocional, y podemos apreciarlos en el discurso negativo ( sé que voy a estropear esa parte) en pensamientos irracionales (si bailo mal, mi familia y mis amigos me dirán algo) y en sensaciones emocionales de miedo y terror.

Puede ser que otros síntomas no se hagan obvios hasta la actuación: fatiga, disminución de la coordinación y dificultad respiratoria. Además, “el equilibrio, aparentemente seguro en el estudio, se destruye debido a los nervios”.

Los síntomas que solo el propio bailarín notará son los nervios en el estómago, los errores al calentar o en el ensayo general y una gran desconcentración. En vez de enfocar la atención en una buena actuación, algunos bailarines la centran en pensamientos negativos y en las sensaciones generadas por el exceso de intensidad.

Motivos del exceso de Intensidad

Cuanto más mayor me hago, más miedo tengo, porque llevo más responsabilidad sobre los hombros. Cuando no eres nadie, bailas. Pero cuando ya te han descubierto y, por ejemplo, empiezan a aplaudirte nada más salir al escenario, sin haber hecho nada, eso resulta siempre aterrador.

LeClercq.

Se han clasificado cinco áreas de excitación que pueden generar una reacción de intensidad:

  • Las exigencias de la situación.
  • Los recursos individuales disponibles para gestionar eficazmente las exigencias.
  • Las consecuencias de la situación.
  • El significado que se le dá a esas consecuencias.
  • Reconocer reacciones corporales.

Las audiciones y castings son el típico escenario en el cual este proceso de estimación puede generar un exceso de intensidad. Existen otros factores que pueden acentuar aún más el exceso de intensidad, como la falta de familiaridad con la situación, los acontecimientos inesperados y la preocupación sobre los aspectos incontrolables de la situacion. Los pensamientos negativos y acontecimientos importantes se añaden a la sensación de inseguridad y acrecientan el nivel de intensidad.

Síntomas de defecto de Intensidad

La bailarines deberían percibir si su ritmo cadíaco está bajo, si les falta adrenalina, si carecen de energía, si no tienen la sensación de alerta y si les cuesta concentrarse en su actuación. A nivel más obvio, los bailarines con defecto de intensidad son aquellos que de muestran aparentemente apáticos, que no ponen interés en lo que sucede a su alrededor y que no están concentrados en la actuación.

Motivos del defecto de Intensidad

Debido a los motivos inherentes a la actuación, la intensidad demasidado baja no suele darse con frecuencia entre los bailarines. Sin embargo, tal vez se haga evidente en algunos en determinadas situaciones.

Los factores que contribuyen a una intensidad demasiado baja incluyen el exceso de confianza, la falta de interés y de motivación, la fátiga física y una capacidad alta emparejada con unas exigencias de papel bajas. Esto último puede no suponer un reto al bailarín, desapareciendo con ello toda su motivación.

El defecto de intensidad desemboca en errores innecesarios en las actuaciones, así como una falta de expresión artística y precisión técnica.

* Extraido del libro: Psicología de la Danza  Autores: Jim Taylor y Ceci Taylor

Próxima entrada: Identificar y conseguir la Intensidad Óptima.



 

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