Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti. (Parte III)

El Profesor Con Orientación Activa

A menudo él mismo es un notable bailarín; el profesor así orientado enseña casi exclusivamente con la demostración. Sus clases están repletas de movimiento. No es dado a las largas explicaciones, ni analiza los pasos; los presenta a tempo, más o menos como deben presentarse en el escenario. Las frases de danza se demenuzan en movientos más simples o más lentos sólo para las clases con principiantes, o cuando se hace notorio que los alumnos son incapaces de seguirlas.

Este tipo de profesor prefiere mantener su clase en constante movimiento. Si interrumpe el flujo de movimiento es sólo para dar breves instrucciones generales o corregir errores flagrantes. Ocasionalmente repite un ejercicio más de una vez. El tiempo acelerado de una clase activa no te da mucho tiempo para pensar. Aprendes observando y haciendo, por ensayo y error, por imitación e intucición. Tienes que lanzarte adentro y confiar en los instintos de tu cuerpo – que es en realidad todo el asunto.

En esas clases te encontrarás bailando más pronto, aunque con poca perfección. Mostrando multiples pasos y combinaciones y esperando que tú lo sigas, el profesor te hace balancear, cambiar peso y recorrer el espacio como si nada. Dada la inherente continuidad de este método de enseñanza , su clase se parece  a una actuación; atrapa tu energía y el espíritu de la danza que te rodea. Aprendes bailando, en vez de simplemente aprender a bailar. Estas lecciones pueden ser regocijantes e inspiradoras. Te hacen querer bailar.

El profesor activo puede hacer mucho bien a los alumnos que ya tienen un conocimiento básico de la técnica y de sí mismos como bailarines.

Pero lo rápido no es siempre lo mejor, y el enfoque de orientación activa tiene sus deficiencias, en especial para los principiantes. El éxito de este método depende eb gran medida de la capacidad del profesor para dar un buen ejemplo y de la capacidad de observación e imitación de los alumnos. Si un profesor activo es un modelo mediocre, los principiantes probablemente absorberán sus malos hábitos y manías personales sin aprender ningún principio técnico utilizable. Incluso cuando el modelo es bueno, el enfoque activo no permite que los discípulos con un mayor conocimiento consciente de los movimientos rindan resultados consistentes. Por agudo que sea su sentido de observación, el progreso constante no emana sólo de observación y la experiencia no analizada, y al menos para los estudiantes serios, a la larga esto es muy frustante. Más aún, en una clase vertiginosa, hay escasa oportunidad para que los bailarines profundicen y refinen su trabajo.

Por consiguiente, el orientador activo puede hacer mucho bien a los alumnos que ya tienen un conocimiento básico de la técnica y de sí mismos como bailarines. Sus métodos son particularmente eficaces con quienes han estado trabajando muy tiesamente y necesitan soltarse y bailar. También es bueno para los bailarines que están comenzando a actuar, porque les desarrolla su vocabulario y velocidad para captar nuevos movimientos.

Con un instructor de orientación activa se puede trabajar el estilo y el fraseo musical, lograr resistencia y aprender a medir la energía simplemente bailando mucho.

* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres.  Autora: Ellen Jacob

Próxima entrada: El profesor analítico.

, , , ,

Deja un comentario

Inspired by and dedicated to Michael Jackson