Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti. (Parte I)
“A veces creo que hay más profesores malos en la danza que en otras expresiones del arte. Existe una gran tendencia a aprovecharse de la ignorancia de la gente, ya que es imposible hacerse un juicio acerca de un profesor a menos que sepas algo de danza.” “Creo que lo mejor, cuando se busca un maestro de baile, es pedir consejo a un profesional conocido, un bailarín con experiencia. Si admiras a una bailarina, averigua dónde estudió o escríbele directamente.”
George Balanchine
Los profesores pueden generar confianza o socavarla con una palabra hostil. A veces los profesores que no saben ayudar le echan la culpa a tu falta de talento. Tu elección de profesor es más crucial que la escuela de baile a la que asistes o incluso el tipo de danza que practicas.

¿Que hace el buen profesor?
Aunque no necesita ser un bailarín brillante, un buen profesor demuestra claramente que es capaz de hacerse comprender a cabalidad. Infunde en su clase un sentimiento por la música y da un movimiento que es vigorizador y agradable de hacer. Es indispensable tener un agudo ojo crítico y saber cuando y cómo hacer correcciones que sean bien aceptadas.
Pero el papel del profesor va más allá de las simples instrucciones de decirnos qué pie poner frente a otro y cómo. Sin duda, su propio entusiasmo es una de las cosas más valiosas que tiene para ofrecer. Una y otra vez he oído decir a bailarines que sus primeros maestros podían fallar un poco en la técnica, pero lograban transmitir un amor lo suficientemente fuerte por el baile, que hacía crecer a sus alumnos y estimularlos a buscar otros instructores que los hicieran avanzar aún más. Inspirar, generar energía y entusiasmo es parte vital del trabajo del profesor. Día tras día estimula y elogia los mejores esfuerzos de sus alumnos, haciéndoles sobrepasar sus capacidades actuales.
En contraposición a una mera enseñanza de pasos, un buen profesor enseña a aprender. Muestra como observar un movimiento y adaptarlo a nuestro propio cuerpo. Es también un poco psicólogo, que sabe cuando presionar a un bailarín demasiado cauteloso o cuando frenar a otro demasiado ambicioso. El buen maestro de baile abre perspectivas, ayudando a los bailarines a conocerse mejor a sí mismos y revelándoles constantemente nuevas vías de crecimiento.
Un buen maestro es un buen alumno que está aprendiendo constantemente.
Además, nos deja una filosofía, un juego de valores por los que hay que luchar y que provienen de nuestro propio sentido de qué es interesante e importante en la danza. Muchos despueés de haber estudiado con él, te darás cuenta de que sigue acompañándote algo de su visión del baile, que tú ya has tomado y hecho tuya.
* Extraido del libro: DANZANDO Guía para bailarines, profesores y padres. Autora: Ellen Jacob
Próxima entrada: ¿Qúe hace que un profesor sea recomendable para tí?
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Etiquetas: danzando, elegir profesor, ellen jacob, guia para bailarines profesores y padres, profesores, profesores de baile, profesores de danza, tipo de profesores




feb 02, 2009
creo que la reseña que escogieron para hablar del aprendizaje de la danza
està muy suavesito y me gusta.
mar 21, 2009
Primer Parte: Profesores. Tu profesor no sólo debe ser bueno, sino que debe ser bueno para ti.
Segunda Parte:¿Qué hace que un profesor sea recomendable para tí?
Tercera Parte: El Profesor Con Orientación Activa
Cuarta Parte: El Profesor Analítico
Quinta Parte: Intereses especiales / énfasis de la clase
may 22, 2009
Muchas gracias por compartir esta serie de artículos!
may 23, 2009
Bienvenida Angela, me alegro que te interesaran. :)
Gracias a ti por el comentario!